Los cuatro grandes
pilares del Internet de Todo
Aunque el concepto es aún muy incipiente y
nació en los entornos del desarrollo industrial, hoy en día parecieran existir
consensos entre académicos, industria y desarrolladores en que el Internet de
Todo se basa fundamentalmente en los cuatro grandes pilares:
1.
Personas: conectar personas de maneras más
pertinentes y valiosas.
2.
Datos: convertir datos en inteligencia para
tomar decisiones mejores.
3.
Procesos: entregar la información correcta a
la persona (o máquina) apropiada en
el momento oportuno.
4.
Cosas: dispositivos físicos y objetos
conectados a Internet y entre sí para lograr una toma de decisiones
inteligente; (Internet de las cosas)
La paradoja del Internet
de las Cosas y el Internet de Todo
En la medida en que el concepto del
Internet de Todo ha partido del cuarto pilar, es decir el Internet de
las cosas, surge una gran paradoja y es el relacionamiento y
complementariedad de ambos conceptos, algo que el mismo Dave Evans consultor de
Cisco, definió de la siguiente manera:
“Con cuatro pilares
-personas, procesos, datos y cosas-, Internet de Todo (IT) está basado en
Internet de las Cosas (IC), que a su vez está basado en un solo pilar: las
cosas. Asimismo, el Internet de Todo aumenta la potencia de Internet al mejorar
los resultados de las empresas y de la industria, y en última instancia, mejora
la vida de las personas al contribuir al avance de Internet de las Cosas. (Dave
Evans, Futurólogo Jefe de Cisco Consulting Services).”
El reto del futuro:
El Internet de Todo sin duda se erige como
la mejor estrategia global para planear, gestionar, articular, comercializar y
potenciar al uso de internet, por lo que todos los agentes que componen la
cadena de valor, deben vincularse y ser parte de esta estrategia, especialmente
las Telco, cableoperadores y por supuesto todos los ISP, pues será una gran
oportunidad para lograr una mayor eficiencia, no solo en el aprovisionamiento,
sino en los modelos de negocios, que podrían abrir nuevas ventanas que alivien
la fuerte presión que ejerce la alta demanda de mejores y mayores conexiones.



